HISTORIA DE UNA PEQUEÑA LLAMA

Era pequeña y diminuta, pero con la fuerza y energía de un verdadero gigante. Era un punto de luz en la inmensidad de la nada, pero alumbraba como cien mil bombillas, era una pequeña chispa pero calentaba como el mayor de los fuegos.

Había aprendido a luchar, a ser fuerte y no dejarse dominar. Había entrado en un mundo frío, donde la espesa capa de nieve blanca lo cubría todo, donde el hielo era amo y señor y el frío su más fiel vasallo.

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

Intento buscar un lugar recogido y algo acogedor, en vano, en ese mundo no existían tales lugares, todo era desolación y frío, hielo y la oscuridad de la nada que avanzaba a pasos agigantados envolviéndolo todo con sus sombras.

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

No se daba por vencida, era una pequeña llama dispuesta a convertirse en todo un incendio, capaz de derretir el más grande de los bloques de hielo y calentar el más frío de los lugares.

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

No se dejaba vencer tan fácilmente, tenía fuerza y coraje, tenía ganas de vivir y luchar. Ni el frío ni la oscuridad le asustaban.

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

La oscuridad iba ganando terreno segundo a segundo, imparable, atronadora, sin importarle lo que pisaba por el camino, sin pararse a pensar en la consecuencia de su acción... avasallando todo aquello que le molestaba, matando cualquier resquicio de vida y color

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

Y ella pequeña y diminuta, se enfrentaba al mayor de los gigantes, al peor de los enemigos. Ni un ápice de vida, ni una mota de color, nada... solo la blanca capa de nieve que poco a poco se confundía con la oscuridad, que poco a poco iba desapareciendo, irremediablemente era absorbida por la nada... desaparecía sin luchar

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

Quería conseguir que aquel mundo frío, apagado, sin una mota de color, sin un mínimo de ternura volviera a brillar con luz propia, volviera a sentir el calor de los colores,

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

Cada vez se sentía más sola, más pequeña e indefensa, más acorralada por la oscuridad de la nada... quería gritar, luchar, quemar, calentar... quería hacerse notar....

Sabía que era difícil. Imposible dirían muchos. Pero quería luchar.

Todo esfuerzo fue en vano... la pequeña llama se apagó, fue absorbida por la cruel oscuridad, detrás de la cual no había NADA

Fue imposible...ya se lo habían dicho

© - Núria Martínez -
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25 Enero, 2008
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